La situación de orden público en las instituciones educativas distritales de Barranquilla volvió a encender las alarmas. Al menos cinco docentes —dos de ellos en la sede Juan Acosta Solera, en el barrio Los Olivos Segunda Etapa— habrían sido objeto de extorsiones por videollamadas, en las que delincuentes se identificaron como miembros de ‘Los Costeños’ y de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada de Santa Marta, mostrando armas de fuego y refiriéndose a los profesores por sus nombres propios.
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El Gaula de la Policía Metropolitana confirmó que ya adelanta las investigaciones y que los primeros hallazgos apuntan a un origen preocupante. Dicha preocupación es que algunas de las amenazas se habrían emitido desde la cárcel de Cómbita, Boyacá, una modalidad criminal que se repite en distintos puntos del país pero que ahora golpea directamente a la comunidad educativa de Barranquilla.
Las autoridades investigan quién estaría proporcionando datos sensibles a los extorsionistas. Foto:Archivo
Juan Carlos Correa, comandante del Distrito 4 de la Policía, precisó que “se están verificando nombres, líneas telefónicas y posibles vínculos dentro o fuera del colegio”, y que la Fiscalía acompaña las indagaciones para determinar cómo obtuvieron los delincuentes información puntual sobre los docentes.
Plantón, temor y advertencias del magisterio
La mañana del miércoles 11 de marzo, desde las 6:30 a.m., la comunidad educativa del Juan Acosta Solera realizó un plantón frente a la institución, denunciando que las amenazas no solo persisten sino que se intensifican. Los maestros afirmaron que los extorsionistas no solo conocen sus nombres, sino también sus rutinas, los horarios de ingreso y los datos de sus familias.
El gremio advirtió que si no hay garantías, se verán obligados a hacer un cese de actividades. Foto:EL TIEMPO
Directivos y profesores anunciaron que se contempla una marcha la próxima semana, con el fin de presionar una respuesta efectiva de las autoridades y exigir garantías mínimas para el ejercicio docente, que consideran en riesgo permanente.
La Asociación de Educadores de Barranquilla (ADEBA) confirmó que esta situación no es nueva. La dirigente Deniris Polo recordó que el gremio “lleva más de seis años denunciando extorsiones a maestros en los colegios públicos de la ciudad”, y que muchos profesores han optado por pagar pequeñas “vacunas” diarias —entre 2.000 y 3.000 pesos— para evitar represalias.
El gremio advirtió que, si la Alcaldía Distrital y la Secretaría de Educación no articulan una respuesta inmediata y sostenida con la Policía y el Gaula, se verán obligados a iniciar un paro de actividades, dado que el riesgo sobre la vida de los docentes ya se trasladó a los estudiantes, especialmente los de primaria que siempre están cerca de sus profesores.
“Colegios sin vigilancia y maestros con candados en la mano”
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia es la ausencia de vigilancia en varias instituciones, entre ellas el propio Juan Acosta Solera. Según ADEBA, “son los mismos docentes quienes deben abrir y cerrar el plantel con candados”, quedando expuestos a ataques en horas de entrada y salida.
La Asociación de Educadores de Barranquilla (ADEBA) confirmó que esta situación no es nueva. Foto:Policía nacional
Maestros del colegio afirmaron que las amenazas recientes llegaron acompañadas de videos mostrando armas, mensajes que pedían “colaborar para la guerra” y llamadas insistentes desde el mismo número telefónico.
La inseguridad, además, ha dejado antecedentes dolorosos. En esta misma institución, hace aproximadamente nueve años, un profesor con más de 20 años de servicio fue atacado a bala tras negarse a pagar una exigencia extorsiva. Hasta hoy no hay resultados claros sobre esa investigación.
La Policía Metropolitana asegura que se realizan acompañamientos en horarios de ingreso y salida, patrullajes en los alrededores y acciones de prevención con Policía Comunitaria. No obstante, los docentes insisten en que estas medidas son puntuales y no garantizan seguridad sostenida.
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Las autoridades investigan si hay estudiantes o terceros dentro del entorno escolar proporcionando datos sensibles a los extorsionistas, una línea que cobra fuerza por la precisión de la información usada en las amenazas. Mientras tanto, las investigaciones avanzan y la comunidad prepara nuevas protestas para proteger la integridad de los maestros.
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