Thursday, March 5, 2026
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en 10 años desaparecieron casi 3.700 viñedos en el país y el área dedicada a la producción de vid se redujo un 12%

by admin7
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El sector viñatero argentino está viviendo un proceso de concentración que no es ajeno al mundo ni al campo argentino, con la salida de productores de actividad y una retracción en el área destinada a la vid.

Los datos aportados por el último relevamiento realizado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), con estadísticas de 2025, dan cuenta de esta situación.

Según el trabajo publicado recientemente, al cierre del año pasado se contabilizaron un total de 20.939 viñedos operativos en todo el país, cubriendo una superficie de 196.220 hectáreas.

Esta cifra implica una contracción del 1,9% en el área y del 5% en explotaciones respecto a 2024: esto es 1.100 viñedos y 3.726 hectáreas menos, representando una aceleración en la desaparición de unidades productivas en relación a los años anteriores.

Pero si se realiza una comparativa con los datos de 2016, se puede observar una tendencia concreta: en ese período salieron de la actividad 3.763 viñedos, lo que significa una reducción del 15,2% respecto a las fincas registradas una década atrás. Además, se contrajo el área un 12,4% o 27.724 hectáreas.

En diálogo con Clarín, el presidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), Eduardo Córdoba, explicó que esta caída en en número de productores y el área explotada responde a una baja en el precio de la uva, suba de costos y cambios en las tendencias de consumo.

“Estamos muy comprometidos por el hecho de que nuestros costos se han seguido incrementando y el precio (que reciben) por la uva no ha acompañado ese aumento. Ha habido abandono de viñedos porque no da la ecuación”, indicó Córdoba.

Esta situación, sumado a un menor consumo de vino, ya sea por la caída del poder adquisitivo, como así también por una cambio en las tendencias culturales, hace que “caigan los precios al productor, mientras que la línea de intermediación sigue trabajando con sus márgenes, con lo cual los vinos llegan a las góndolas a unos precios muy distintos de los que percibe el productor”.

“Yo puedo percibir $300 a $360 por un kilo de uva y traducido en vino, eso después significa en góndola una botella de $5000 o $5500. Así que, por este camino, lamentablemente estamos muy mal los productores, los contratistas de viña, los obreros de la parte vitivinícola, y esta situación no es tan sencillo de revertir. En San Juan hace tiempo que (los productores) ya vienen haciendo una reconversión hacia otros cultivos y, paulatinamente, va a ir sucediendo lo mismo en nuestra provincia”.

Por su parte, la directora y fundadora de la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza (Aproem), Gabriela Lizana, indicó que “el problema central es la rentabilidad primaria”.

“El productor enfrenta costos dolarizados —botella, cartón, agroquímicos, repuestos— aumentos en energía eléctrica, combustible, tasas de riego, cargas laborales y presión tributaria acumulativa. Mientras tanto, el precio de la uva no ha evolucionado al mismo ritmo”, detalló.

En paralelo, Lizana sostuvo que “el consumo interno continúa debilitándose. El consumo per cápita hoy está en algo menos de 16 litros anuales, cuando décadas atrás superaba los 40. El mercado interno representa históricamente entre el 65% y el 70% del destino del vino argentino. Cuando cae el poder adquisitivo, cae el consumo y la presión se traslada directamente al precio que recibe el productor. Esto genera sobrestock, caída en el precio de traslado y márgenes negativos en el primer eslabón de la cadena”.

“Además, existe un problema estructural en la formación de precios: el productor es tomador de precio. No existen herramientas eficaces de regulación anticíclica ni mecanismos que equilibren el poder de negociación en la cadena. La concentración en fraccionamiento y comercialización permite capturar margen aguas abajo, mientras el riesgo productivo queda en origen”, concluyó la directora de Aproem.

“Natural”

Para el presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi), Fabián Ruggeri, la situación actual responde a una cuestión “natural” de ingreso y egreso de productores de la actividad por cuestiones de rentabilidad.

“Como en todas las industrias hay una parte de la producción o del productor primario que es rentable y una parte que no, por una cuestión de cantidad de uva producida. Entonces hay algunos productores que van saliendo normalmente de la actividad y otros que van entrando”, especificó Ruggeri.

Evolución de la superficie cultivada y cantidad de viñedos.

Para el presidente de Acovi, “de a poco se va produciendo una pequeña concentración en el mundo o en la actividad primaria. También es verdad que ahora se han publicado algunos valores donde las caídas en lo que es producción, sobre todo en hectáreas, ha sido importante. Pero también es verdad que ha habido una actualización de las bases de datos del INV y de otras entidades que van dando este tipo de información”.

“Con lo cual esa caída no es tan abrupta en un plazo pequeño, sino que se va dando en forma natural. Son superficies que supuestamente van saliendo de cultivo, pero van siendo reemplazadas por otros productores que van concentrando o por otras actividades agrícolas que van incorporándose, lo que es absolutamente normal. Nosotros seguimos manteniendo alrededor de las 200.000 hectáreas productivas a nivel nacional y de esas más o menos 145.000 están en la provincia de Mendoza”, indicó Ruggeri.



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