La edición número 37 del Premio Cafam a la Mujer reconoció este año a Cecilia Estella “Chechy” Murillo, representante de Antioquia, por su trabajo social enfocado en la inclusión y el empoderamiento de poblaciones vulnerables. La emprendedora y gestora comunitaria afrodescendiente fue destacada por el impacto de su labor a través de la Fundación Moda y Flores, una iniciativa que utiliza la moda como plataforma para generar oportunidades y dignificar la vida de cientos de personas. Con este reconocimiento nacional, el jurado resaltó no sólo el alcance de su proyecto, sino también el liderazgo que ha construido durante años en su comunidad.Nacida en Apartadó y radicada desde hace varios años en Medellín, Murillo ha convertido su historia personal en un motor de transformación colectiva. Desde su nacimiento vive con movilidad reducida debido a una condición en su pierna izquierda, una realidad que, lejos de limitarla, se convirtió en un impulso para trabajar por otras personas que enfrentan barreras similares. Su trayectoria está marcada por la convicción de que las dificultades pueden convertirse en herramientas de cambio cuando se transforman en acciones concretas. Con esa filosofía, empezó a construir espacios de formación y acompañamiento para mujeres, personas en condición de discapacidad, madres cabeza de hogar y comunidades afrodescendientes.
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Su proyecto, que comenzó como una iniciativa comunitaria, tomó forma en 2015 con la creación de la Fundación Moda y Flores. Desde entonces, la organización ha impulsado procesos de formación, emprendimiento y visibilización de talentos, beneficiando a miles de personas y promoviendo pasarelas inclusivas, programas sociales y proyectos productivos que buscan transformar la percepción sobre la diversidad y la discapacidad. La moda, en este contexto, dejó de ser únicamente una expresión estética para convertirse en un lenguaje de inclusión y de reconocimiento social.Uno de los aspectos más destacados del trabajo de Murillo ha sido precisamente la manera en que ha logrado integrar la creatividad con el impacto social. A través de talleres, procesos de capacitación y eventos comunitarios, la fundación ha permitido que muchas personas encuentren nuevas oportunidades laborales o desarrollen habilidades que fortalecen su autoestima y autonomía.Las pasarelas inclusivas, organizadas por la iniciativa que lidera, se han convertido en espacios simbólicos donde personas de diferentes edades, contextos y condiciones pueden mostrar su talento y reivindicar su lugar en la sociedad.
Un premio para todas Durante la ceremonia de premiación, Murillo recordó el camino recorrido para llegar hasta este reconocimiento. “Hace 15 años llegué a Medellín en un bus, con una muleta y una maleta. Encontré mi propósito de vida y entendí que no debía llorar por lo que no tenía, sino disfrutar lo que sí tenía”, afirmó al agradecer el galardón. Sus palabras reflejaron no solo una experiencia personal de superación, sino también el espíritu que ha guiado su trabajo comunitario durante más de una década.

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En su intervención también destacó el papel de las mujeres como agentes de transformación en sus territorios y subrayó la importancia de creer en los proyectos colectivos. Para ella, el premio no es únicamente un logro individual, sino el reconocimiento a todas las personas que han acompañado el proceso de la fundación y que han apostado por construir oportunidades desde la solidaridad. “Este reconocimiento es para todas las mujeres que trabajan todos los días por sus comunidades, muchas veces en silencio, pero con una fuerza inmensa”, expresó durante el evento.Liderar con propósito El Premio Cafam a la Mujer, considerado uno de los reconocimientos más importantes del país en materia de liderazgo social femenino, busca visibilizar cada año el trabajo de colombianas que impulsan proyectos transformadores en diferentes regiones. En esta edición participaron 146 iniciativas provenientes de todo el país, muchas de ellas enfocadas en áreas como educación, desarrollo comunitario, sostenibilidad y defensa de los derechos sociales. Entre ese amplio panorama de proyectos, el jurado eligió a Murillo como símbolo de resiliencia, inclusión y emprendimiento social.Más allá del reconocimiento, su historia se suma a la de muchas mujeres colombianas que, desde distintos rincones del país, trabajan para transformar sus comunidades a partir de iniciativas que nacen de la experiencia propia. En el caso de Chechy Murillo, la moda se convirtió en un puente para conectar talento, identidad y oportunidades, demostrando que incluso en los espacios más inesperados pueden surgir caminos de inclusión y esperanza para quienes buscan una segunda oportunidad.