El Departamento de Estado ha recalcado el papel de los vuelos directos operados por la aerolínea El Al, que han permitido a más de 2.000 ciudadanos estadounidenses salir de Israel hacia Estados Unidos en el contexto de una crisis regional provocada por la reciente escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según informó el Departamento de Estado en un comunicado citado por medios internacionales, estos desplazamientos se llevaron a cabo entre el martes y el jueves de la última semana, en el marco de un acuerdo específico entre la administración estadounidense y la aerolínea israelí para facilitar la evacuación.
De acuerdo con la información del Departamento de Estado, la ofensiva conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero contra objetivos iraníes desencadenó una rápida respuesta por parte de Irán, que llevó a cabo ataques sobre territorio israelí y contra intereses estadounidenses en países vecinos del golfo Pérsico. El medio reportó que, tras estos acontecimientos, se ha registrado la salida de más de 70.000 estadounidenses de Oriente Próximo, cifra que corresponde al periodo a partir del inicio de la operación militar. La acción se adoptó ante la intensificación de la violencia y los riesgos de seguridad para ciudadanos estadounidenses en la región.
El Departamento de Estado detalló que, además de los acuerdos con El Al, ha coordinado más de 60 vuelos de evacuación desde diferentes puntos de Oriente Próximo. Según consignó la cartera dirigida por Marco Rubio, estas operaciones han incluido apoyo logístico, asesoría en seguridad y asistencia en trámites de viaje para la población estadounidense afectada. En total, más de 41.000 ciudadanos han recibido este tipo de ayuda para preparar su salida o gestionar su permanencia en zonas consideradas de alto riesgo debido al conflicto.
Entre los hechos más relevantes de los primeros días de la ofensiva, el Departamento de Estado subrayó que los ataques aéreos conjuntos provocaron el fallecimiento del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, así como la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y de los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, además de varios altos mandos militares y responsables de organismos de seguridad del país. Estas acciones militares y su respuesta han transformado radicalmente la situación de seguridad en la zona, incrementando la percepción de amenaza sobre ciudadanos extranjeros, especialmente estadounidenses.
Las autoridades iraníes han comunicado que el número de fallecidos por los bombardeos estadounidenses e israelíes supera los 1.200, mientras que el grupo Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, ha calculado que el balance de víctimas alcanza los 3.000 muertos, en su mayoría civiles, según publicó el medio original. Este aumento significativo de fallecidos ha sido parte del debate internacional acerca del impacto de la ofensiva en la población general y la gravedad de la situación humanitaria provocada.
El contexto en el que se produce esta crisis incluye además un periodo de negociaciones diplomáticas para intentar revitalizar el acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán. La acción militar estadounidense e israelí se produjo mientras representantes de ambos gobiernos discutían la posibilidad de alcanzar un nuevo entendimiento sobre el programa nuclear iraní, lo que contribuyó a que la respuesta de Teherán incluyera ataques directos a territorio israelí y a bases militares estadounidenses localizadas en la región, según reportó el Departamento de Estado.
La Secretaría de Estado ha reiterado que las acciones implementadas desde el 28 de febrero forman parte de una estrategia para proteger a sus ciudadanos y reducir riesgos derivados de la escalada del conflicto, que ha demostrado altos niveles de violencia y repercusión regional. Entre las medidas adoptadas, además del puente aéreo, se ha puesto en marcha un mecanismo de orientación y asistencia que facilita información detallada sobre rutas seguras, embajadas o consulados de referencia, y protocolos para el abandono de zonas en conflicto.
La coordinación con la aerolínea El Al persiste como uno de los principales instrumentos para mantener abiertas las salidas directas desde Tel Aviv para ciudadanos estadounidenses. El Departamento de Estado ha afirmado que la prioridad sigue siendo la evacuación ordenada y la garantía de alternativas para quienes deseen abandonar zonas afectadas por el conflicto militar y la inestabilidad resultante de las represalias cruzadas.
Las repercusiones de la ofensiva y la subsiguiente evacuación masiva han destacado la complejidad de la situación en Oriente Próximo, donde las respuestas militares de Irán tras la incursión inicial han incluido ataques a bases y objetivos que involucran no solo a actores estatales sino también a la población civil, de acuerdo con lo reportado por medios estadounidenses y organizaciones humanitarias citadas en el informe.
El informe del Departamento de Estado agrega que el operativo de evacuación y asistencia ha involucrado la colaboración constante con aliados regionales y recursos diplomáticos distribuidos en diferentes puntos estratégicos. El flujo de más de 70.000 ciudadanos estadounidenses saliendo de Oriente Próximo evidencia el alcance del operativo y el clima de inseguridad percibido por esta comunidad en el contexto de la escalada militar.
Las cifras y las acciones oficiales reflejan las dimensiones del impacto del conflicto tanto en términos de víctimas como de desplazamiento de personas, destacando la importancia del acuerdo con El Al dentro de la estrategia general de protección de ciudadanos. Las acciones de evacuación y asistencia, junto a la evaluación de riesgos en zonas de conflicto, se mantienen activas mientras el Departamento de Estado sigue monitoreando los acontecimientos y gestionando recursos para responder a las necesidades de la población afectada, según ha informado la entidad oficial.