Tuesday, March 24, 2026
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Juanma Moreno precipita las elecciones andaluzas con todo a favor: sorpresa en el Gobierno y más problemas para Vox

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El presidente de la Junta decide celebrarlas un mes antes de lo previsto para “llegar al verano con un horizonte político despejado”

Las elecciones andaluzas no iban a ser una sorpresa, pero sí lo ha sido el anuncio, un lunes por la noche y para el 17 de mayo, cuando la legislatura terminaba en junio. Juanma Moreno ha considerado que es el momento más indicado en su intento de revalidar una mayoría absoluta. Su propia iniciativa pero también el pie cambiado de los oponentes le hace creer que podrá volver a gobernar en solitario.

La crisis de los cribados ha sido la mayor de su mandato, con el foco sobre una sanidad pública que fue bandera y ahora sufre serias carencias por la importante transfusión que el PP ha hecho a la privada. Sin haber resuelto o reparado el drama de cientos de familias, Moreno sí se ha asegurado que la Justicia no será un obstáculo en la carrera electoral y prometido una inversión histórica en Salud.

Además, puede apuntar a Madrid, de donde viene María Jesús Montero, sin tiempo para vestirse de candidata sin haberse desvestido de ministra -desde 2018- ni de vicepresidenta -desde 2023-, algo que debiera correr en su favor -de la socialista-, pero que en la lógica de los últimos procesos no está siendo así. Antes fue consejera de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz.

Quizá aventurando el resultado, Montero no va a dejar su escaño en el Congreso, pero sí está forzada a presentar su dimisión a Pedro Sánchez en los próximos días, como hizo Pilar Alegría. Aterriza la sevillana en su tierra con el estigma de haber priorizado a Cataluña sobre el resto en sus años en Hacienda y con el lastre de no haber sido capaz de sacar adelante unos Presupuestos.

Juanma Moreno se emociona en el acto de entrega de las Medallas de Andalucía. (María José López/Europa Press)

Vox tampoco está en un buen momento. Pese a que el partido de Santiago Abascal alcanzó en Castilla y León su mejor resultado, la expectativa era mucho mayor, y los ánimos ya no son los mismos, con varios ex en pie de guerra y sacando a la luz los trapos sucios del líder o de las cuentas. La única amenaza a esta hora de la absoluta de Moreno está en su momento más débil en los últimos meses.

Y está la izquierda a la izquierda del PSOE, un espacio a la gresca que divide el voto en tres: Por Andalucía, Adelante Andalucía y Podemos. Mientras que la derecha solo tiene dos opciones, con una muy predominante, el PP, al otro lado se anteponen las siglas a la implacable Ley d’Hondt. En la esfera nacional, esta sopa de formaciones sigue hablando de sí misma y sin un liderazgo.

Ha habido además dos sucesos que han puesto a prueba a Moreno, como son el accidente de Adamuz en enero y las graves inundaciones en febrero. Aunque acusado de sobreexposición, ha liderado el mensaje y cooperado con el resto de administraciones, aparcando la rivalidad y poniendo a disposición de los afectados las respuestas que estaban en la mano de la Junta.

Fuera de lo que le demanda, el presidente ha sabido venderse, aprovechando cada resquicio, alguno controvertido. Ha promocionado un libro que le ha llevado por todos los programas, desfilado como rey Baltasar pintado de negro en la cabalgata de Sevilla o se ha impulsado en la viralidad de un niño con la enfermedad rara de piel de mariposa, costeando el caro tratamiento de todos los que sufren como él.

Óscar Puente, María Jesús Montero
Óscar Puente, María Jesús Montero y Juanma Moreno en una rueda de prensa en Adamuz. (Joaquín Corchero/Europa Press)

Moreno necesita cada voto que aleje la posibilidad de depender aunque solo sea de un voto de Vox, sugestionado por Extremadura y Aragón. En esto, la guerra en Irán también puede correr en su favor. En su convocatoria electoral, cuando informó de la disolución del Parlamento, hubo una palabra que puso sobre el resto, que no es otra que estabilidad.

“Nuestra comunidad -dice en su discurso- necesita llegar al verano con un horizonte político despejado. Ir a las urnas en este momento va a permitir que Andalucía afronte los próximos meses con plena capacidad política e institucional en un contexto económico que exige estabilidad y anticipación”. Deja en el aire la pregunta -no formulada- de si los andaluces están dispuestos a renunciar a eso.

“Votar cada cuatro años con la legislatura cumplida y habiendo aprobado cuatro presupuestos es normalidad democrática. La estabilidad política se ha convertido en una seña de identidad de nuestra tierra”, dice en los seis minutos de anuncio, contraponiendo su situación a la de Sánchez, pero también, aunque no fuera su intención, a la de sus compañeros de filas María Guardiola o Jorge Azcón.

Otra lectura de la precipitación controlada de Moreno es el temor a que Sánchez convocara las generales en la misma fecha de las andaluzas, en junio. Si era el plan del presidente del Gobierno, se ha quedado sin margen, además de sin su número dos, lo que le obliga a una remodelación en su equipo. Montero regresa a casa para intentar una derrota honrosa.





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