En los últimos días, Medellín ha sido sede de una serie audiencias de consolidación de verdad y determinación de medidas de reparación de comparecientes de la fuerza pública involucrados en ‘falsos positivos’ cometidos en el Oriente antioqueño hace más de 20 años, todo, en el marco de la actuación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
A esta audiencia, que tuvo lugar en el Museo Casa de la Memoria, fueron convocados miembros del Batallón de Artillería número 4 ‘Coronel Jorge Eduardo Sánchez’ (Bajes).
Esta diligencia se realizó en el marco de la ruta no sancionatoria para comparecientes de la fuerza pública, por hechos ocurridos entre los años 2002 y 2007 en Antioquia.
Audiencia de comparecencia de miembros de la fuerza pública en Medellín. Foto:JEP.
Más específicamente, durante la audiencia se explicó que miembros adscritos al mencionado batallón asesinaron a Pedro Antonio Marulanda, Jhon Darío Giraldo Quintero y Cristian de Jesús Aizález, y luego los presentaron como bajas en combate: falsos positivos.
Inicialmente, en 2015, esta investigación fue asumida por Fiscalía 36 especializada de Medellín por el delito de triple homicidio en persona protegida y se vinculó a siete soldados de dicho batallón. El 28 de marzo de 2019 el proceso fue remitido a la JEP.
De acuerdo a la reconstrucción narrada por la magistrada Ángela Janeth Galvis Ardila, a raíz de las entrevistas con los uniformados, se estableció que el teniente retirado Andrés Mauricio Rosero Bravo fue quien ordenó el asesinato de tres personas en la vereda El Jordán, del municipio de Cocorná, luego de haberlos retenido, interrogado y vestido con material de intendencia.
El teniente Rosero —subteniente para la época de las ejecuciones— reconoció la versión reconstruida por la magistrada y narró detalles particulares de los hechos. Además, admitió que recibió un fusil por parte de paramilitares del ‘Bloque Cacique Nutibara’ que tenían operaciones en la zona para realizar una ejecución extrajudicial y darle apariencia de baja en combate.
El teniente Andrés Rosero dio la orden de ejecutar extraoficialmente a tres personas en Cocorná. Foto:JEP.
De acuerdo a los expedientes, Rosero le ordenó al soldado Edgar de Jesús Sánchez ejecutar a Pedro Marulanda, quien fue obligado a ponerse un uniforme policía hallado en una caleta; el soldado Vladimir Hinestroza recibió la orden de ejecutar a Cristian de Jesús Aizález; por su parte, los soldados Walter Caro y Diego Londoño recibieron la directriz de ejecutar a John Darío Giraldo Quintero. Finalmente, el disparo letal lo realizó Caro, quien no está vinculado a la JEP.
Durante la audiencia, el teniente también reconoció que la tropa contaba con un enfermero, pero que dio la orden de no prestarle atención médica a Giraldo, quien había resultado herido previo a su retención, puesto que “sabía lo que íbamos a hacer con él”.
Además, Rosero aceptó: “Yo di la orden, sí señor, di la orden de que les pusieran las vestimentas“. Estas serían las que darían la apariencia de que fueron bajas en combate.
Tras las ejecuciones, los soldados de la tropa plantaron tres armas en los cuerpos sin vida y realizaron disparos en diferentes direcciones en la zona de la ejecución para afianzar el relato del presunto combate.
Una vez reconstruidos los hechos, en la audiencia se vivió un momento profundamente emotivo.
Yésica Natalia Giraldo Marín y Rosalba Angélica Quintero de Giraldo, hija y madre de John Darío Giraldo Quintero, tomaron la palabra en la diligencia y se dirigieron al teniente Rosero.
“Mi abuela y yo queremos dirigirnos hacia usted. Yo sé que no es fácil para usted, para mi tampoco, pero aquí estamos, ustedes asumiendo su responsabilidad y nosotros aquí enfrentando este dolor. De parte de mi abuela y mía, como muestra de nuestro perdón real y sincero queremos brindarle un abrazo, si lo permite y lo desea”, expresó Yésica Natalia.
El teniente retirado Andrés Mauricio Rosero Bravo reconoció ante la JEP y la familia de John Darío Giraldo Quintero haber dado la orden de ejecutarlo extraoficialmente y hacer pasar su asesinato como una baja en combate.
La hija y madre de Giraldo le ofrecieron un abrazo de… pic.twitter.com/nA536pctK7
— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) March 28, 2026
Tras las palabras de Giraldo, el teniente Rosero cayó de rodillas y en llanto ante las dos mujeres, quienes lo rodearon en un abrazo y le susurraron que lo perdonaban por el dolor que les causó.
“Es un momento que nosotros necesitábamos para poder sanar y dejar salir este dolor”, dijo Yésica.
Una y otra vez, el exmilitar le pidió perdón a las mujeres, quienes se lo concedieron en repetidas oportunidades.
En medio del abrazo, Rosero les manifestó: “Gracias por su grandeza y por su bondad”, a lo que Yésica Giraldo respondió: “Gracias a usted por habernos contado la verdad y haber estado frente a nosotras. Esperamos que siga colaborando para que muchas familias puedan tener esta sanación”.
NICOLÁS TAMAYO ESCALANTE
Periodista de Nación, en Medellín.
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