Saturday, February 28, 2026
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Un choclo en el tanque… del tractor

by admin7
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La noticia de la semana: en el Commodity Classic de San Antonio, Texas, John Deere presentó un prototipo de tractor de alta potencia que funciona con E98, etanol prácticamente puro. No es un experimento de laboratorio ni un guiño simbólico al lobby del maíz. Es un mensaje estratégico fortísimo: el combustible del campo puede volver a salir del propio campo.

El equipo —equivalente a un 8R de unos 350 HP— fue mostrado como concepto en desarrollo, pero con pruebas reales a campo en el Medio Oeste. Lo estuvo operando Jim Barrick, un farmer de Arlington, Iowa, muy cerca de la base de investigación de la emblemática firma del ciervo. Lo probó tirando tolvas de 30 mil litros y arrastrando equipos de laboreo, las dos tareas básicas de los tractores de alta potencia.

La promesa es ambiciosa: misma potencia y torque que un diésel pesado, pero sin necesidad de sistemas complejos de postratamiento de gases, obligatorios en USA para reducir emisiones de óxido nitroso. Y una fuerte mejora de la huella de carbono, pasando de fósil a renovable. Traducido: menos dependencia del gasoil y menos vulnerabilidad regulatoria.

Pero más allá del dato técnico, lo que verdaderamente importa es el impacto potencial sobre la demanda de maíz. Es lo que resaltó la propia presidente de la división agrícola de John Deere, Deanna Kovar. Y lo ratificó nuestro conocido Aaron Wentzel, el alto funcionario de la empresa que negoció la adquisición de los botalones de carbono, una creación argentina a partir de la idea que Ana Fernández Mouján llevó a un fabricante de mástiles de veleros, King Harken. Uno de los primeros usuarios, Francisco “Pancho” García Mansilla, fue quien invitó a Aaron Wentzel a verlo funcionando en su campo, y a partir de allí se desencadenó la adquisición de King.

Aaron subió un video sobre el tractor a E98 en su perfil de Linkedin

Impresionante. Si bien falta tiempo para que esto llegue al mercado, la iniciativa está lanzada. Y las implicancias son enormes. Un tractor de 350 HP trabajando fuerte consume entre 60 y 70 litros de diésel por hora. En un año promedio de 900 horas de uso, eso equivale a unos 60.000 litros. Como el etanol tiene menor densidad energética, se necesitarían aproximadamente 78.000 litros de E98 para cumplir el mismo trabajo.

Con un rendimiento industrial cercano a 400 litros de etanol por tonelada de maíz, cada tractor demandaría alrededor de 200 toneladas de maíz por año.

En Estados Unidos hay entre 600.000 y 800.000 tractores de alta potencia. Si solo la mitad migrara a E98, la demanda adicional sería de 60 millones de toneladas de maíz. Toda la cosecha argentina…

Hoy el etanol en EE.UU. ya absorbe entre 130 y 140 millones de toneladas de maíz anuales Y es lo que sostiene el precio del maíz. Incorporar la mecanización agrícola al circuito energético consolidaría un nuevo piso estructural de demanda. No dependería del consumo automotor urbano, ni de decisiones sobre el corte en naftas, ni de tensiones políticas con la industria petrolera. Sería el propio agricultor alimentando su sistema productivo.

Mientras tanto, en la Argentina el desarrollo actual y potencial del etanol está generando un efecto difusión tremendo. Esta misma semana la empresa de biotecnología norteamericana IFF, que tiene una operación en el país desde 1979 con una planta de fermentación de enzimas amilolíticas, esenciales para la sacarificación del almidón del maíz, anunció una inversión de 8 millones de dólares. La planta está en Arroyito, provincia de Córdoba, y el objetivo es prepararse para la demanda futura de este tipo de enzimas.

Hace 35 años parecía provocador hablar de “poner un choclo en el tanque”. Hoy, en Texas, el concepto volvió al centro de la escena. El tractor a etanol no será solo una innovación mecánica. Será un cambio paradigmático de nivel mundial, con enormes implicancias económicas y ambientales.



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