María Noriega Cruz confirmó este 2 de marzo la identidad de los cuerpos hallados en zona boscosa de Malambo. Las víctimas eran sus hijas, Sheerydan Sofía (14) y Keyla Nicolle Hernández Noriega (17), reportadas como desaparecidas desde los Carnavales tras salir de su vivienda en el barrio La Sierrita, en Barranquilla.
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La madre realizó la diligencia de reconocimiento en la sede regional del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, acompañada por una de sus hijas mayores. La identificación se logró, según la familia, por tatuajes. Los cuerpos fueron encontrados el 28 de febrero en el sector Maranatha, con signos de violencia, y trasladados para análisis técnico-científico.
Pero más allá del hallazgo, el foco de la familia está en lo ocurrido antes: 13 días de llamados, advertencias y visitas a autoridades sin respuestas efectivas. “Mi mamá iba todos los días al Gaula esperando respuestas. Nunca hubo respuesta”, dijo Wendy Hernández Noriega, hermana mayor de las adolescentes.
Desaparición, alerta y denuncias sin eco
Madre identificó los cuerpos tras 13 días de búsqueda sin respuestas claras. Foto:Cortesía
Las jóvenes fueron vistas por última vez el martes de Carnaval, cuando salieron antes de la medianoche rumbo a una fiesta en Malambo. Según Wendy, la menor dudaba en ir; la mayor insistió en que regresarían pronto. Desde entonces, silencio total. “Siempre que salían trataban de comunicarse con mi mamá. Esta vez no”, relató.
Ante la falta de contacto, la familia acudió al Gaula de la Policía por información que apuntaba a un presunto secuestro extorsivo. Días después, recibieron llamadas con exigencias económicas: cinco millones de pesos por cada una. También, según su versión, fotos y videos amenazantes, incluido uno en el que apuntaban con un arma a la menor.
La familia asegura que notificó de inmediato estos hechos y entregó el material. Sin embargo, sostienen que la respuesta fue minimizar la situación. “Decían que era un auto secuestro, que estaban jugando con nosotros”, afirmó Wendy. “Nunca vieron los videos delante de mi mamá. No hacían nada”.
Señalamientos de omisión y trato revictimizante
Hallazgo en zona boscosa de Malambo causó conmoción regional. Foto:Cortesía
Para los allegados, la hipótesis de “auto secuestro” no solo retrasó acciones urgentes, sino que revictimizó a la madre. “Se burlaban del dolor de mi mamá”, aseguró la hermana. Añadió que incluso le mostraban fotografías de otras jóvenes, lo que, en su criterio, evidenciaba confusión en la búsqueda: “¿A quién estaban buscando si no reconocían quién era?”.
La familia también pidió investigar a los novios con quienes, según testigos, las adolescentes fueron vistas por última vez. Aseguran que desde entonces no han dado explicaciones ni se conoce su paradero.
El relato íntimo de Wendy revela el nivel de angustia vivido en esos días: “Se me aparecía en sueños. No decía nada. No sabía si pedía que la buscaran. Yo no dormía”. La sensación, dice, era de urgencia y de que el tiempo corría en contra.
Hallazgo en Malambo y reacción institucional posterior
Allegados exigen justicia y revisión de la actuación institucional. Foto:Cortesía
El 28 de febrero, policías y peritos del CTI fueron notificados del hallazgo de dos cuerpos enterrados en una zona enmontada de Malambo. Tras las diligencias de inspección, los restos fueron trasladados a Medicina Legal para su identificación plena.
Luego del descubrimiento, la Policía anunció la conformación de un grupo especial de investigadores de Policía Judicial e Inteligencia para esclarecer “tiempo, modo y lugar” y lograr la captura de los responsables. También informó que avanza el proceso de judicialización y que se espera la identificación técnico-científica definitiva.
La institución invitó a la ciudadanía a aportar información a la Línea Contra el Crimen 317 896 5523, con reserva absoluta. Asimismo, rechazó “de manera categórica” todo acto contra la vida e integridad humana y reiteró su compromiso con los derechos fundamentales en el área metropolitana.
La brecha entre el anuncio y la prevención
Hermanas fueron vistas por última vez durante el Carnaval. Foto:iStock
El anuncio de un grupo especial llegó después del hallazgo. La familia, en cambio, insiste en que la reacción debió ser inmediata cuando reportaron la desaparición y las amenazas. El debate no es solo penal, sino de protocolos: ¿qué se activa cuando hay menores desaparecidas y videos de coacción?
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Expertos en seguridad señalan que en casos con indicios de extorsión y víctimas adolescentes, las primeras 48 horas son críticas. La coordinación entre Policía Judicial, inteligencia y análisis de comunicaciones puede ser determinante. Para los familiares, ese despliegue no se sintió a tiempo.
Hoy, la investigación continúa. La exigencia de la familia es clara: justicia y revisión de procedimientos para que otras madres no vivan la misma cadena de llamadas sin respuesta. “Que hagan justicia por mis hermanas, que esto no quede impune”, pidió Wendy.
Un llamado que interpela a las autoridades
Familia denunció presunto secuestro y afirma que no fue escuchada. Foto:Cortesía
El caso ha causado conmoción en Malambo y Barranquilla. Más allá del dolor irreparable, queda la pregunta por la oportunidad de la reacción institucional ante alertas tempranas.
Mientras la Fiscalía y la Policía avanzan en la identificación plena y en las capturas, la familia reclama que se esclarezca no solo quiénes cometieron el crimen, sino también qué falló en la respuesta inicial.
En un contexto donde las desapariciones de menores exigen protocolos estrictos y coordinación inmediata, esta tragedia reabre el debate sobre la eficacia del sistema y la necesidad de escuchar a las familias cuando el tiempo es decisivo.
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