Mientras en muchos rincones de Cali se vivía la tensión y expectativa propia de un ambiente electoral, precedido de una polaridad política crispada por extremismos, algunas personas vieron en esta jornada por la democracia del domingo 8 de marzo, eclipsada por el Día Internacional de la Mujer, una oportunidad para lograr objetivos distantes a los políticos: desde el rebusque hasta presumir su mejor mascota, pero en términos generales, verle una mejor cara a la situación.
Divi del Socorro Marín y su compañero William Gaviria, madrugaron para ubicarse a las afueras de la institución Educativa Celmira Bueno, ubicada en el barrio Chiminangos, uno de los más populares del norte caleño, para llevar una rudimentaria mesa- carreta mediana que alberga un pequeño bosque de bolsas de mango en estado amarillo-verdoso, finamente cortado en tiras y en ‘casquitos’ que cautivaron las miradas de muchas personas que se movilizaban presurosas a ver en la pared del colegio su mesa de votación.
Divi del Socorro Marín y William Silva recorren varias pintos de la ciudad para vender su ceviche. Foto:Antonio Minotta
Este manjar, al que muchos sucumbieron para calmar la sed ante el caos vial en esta estrecha calle comercial, conocida como la ‘Chimisexta’, fue bautizado como ceviche de mango picado, que contiene sal, limón, lechera y pimienta al gusto. Para los más dulceros, llevaron varios paquetes de obleas a las que les echaban arequipe o queso: nadie se moriría de hambre, y si no cocinó el domingo, con eso podía embolatar el estómago por un rato.
“La jornada ha sido buena, con mucho movimiento de la gente para votar; está la gente muy animada… se puede decir que siempre se ha movido el negocio, hemos vendido”, resaltó Marín, al indicar que cualquiera de los productos costaba $ 3.000.
Más allá de pensar en las votaciones, su adrenalina estaba en las personas que pasaban y compraban, lo que les dio una oportunidad más de irse a la casa con algo para dormir más tranquilos y ya luego pensar a qué otro lugar de la ciudad pueden ir a vender sus ceviches y obleas.
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“Estamos en varios sectores buscándonos el día a día”, expresó la señora de una brillante piel color canela brillante marcada por el caleño de la tarde.
A dos pasos de Divi del Socorro y William se encontraba parqueado un taxi, cuyo conductor parecía mover la cabeza como el típico ‘perro de taxi’ colgado en el espejo retrovisor, de tanto decir que no estaba en servicio y que solo fue contratado para llevar de vuelta a unas personas que iban a votar en el colegio. Aunque no quiso revelar el valor de lo que le pagaron por un día de su trabajo, ‘Don Alfredo’ sabía de lo duro que estaba agarrar transporte para movilizarse en las elecciones, incluso, hasta por plataforma se había vuelto complejo por sus tarifas dinámicas, ya que el 8 de marzo era uno de “esos días” donde el transporte público y privado hacen su ‘agosto’.
Lo único que inquietaba a ‘Don Alfredo’ era uno de los agentes de tránsito que le hacía ‘ojitos’, pero para hacerlo mover, sin embargo el taxista se relajaba porque realmente el trabajo del servidor público era demasiado, tanto, que hasta un señor casi descalzo y una energía arrolladora, colaboraba ayudando a facilitar la circulación de las motos y vehículos por unas monedas.
Olivia, la gata que se robó las miradas en Chiminangos. Foto:Antonio Minotta
Votar, más que un acto democrático, un buen plan
Muchas personas prefirieron bajarle la tensión a la jornada electoral y decidieron irse en familia y bromear mientras pensaban en candidatos, en algunos puestos como el del Parque de las Orquídeas o el CAM, los mayores podían votar y luego pasear por el Bulevar y buena parte de la zona turística de Cali. También, no faltaron los que llegaron con la pinta de ‘runner’, para votar y luego seguir con sus recorridos.
Para algunas personas la jornada electoral es motivo de elegancia. Foto:Antonio Minotta
Sin embargo, uno de los que más miradas se robó en el CAM fue un adulto mayor vestido elegantemente de blanco, acompañado por dos señoras. Pese a su dificultad para caminar, no perdió su elegancia para ir a su cita con la democracia.
Sin lugar a dudas, la jornada también estuvo marcada por las mascotas: muchas personas no las dejaron en casa con pepas y agua; les pusieron sus mejores pintas y a votar. El ‘pinche’ era total, en especial el de Olivia, una gata que con gafas negras, un pequeño vestido amarillo y un gorro de pollito, fue la sensación en Chiminangos. Aunque su dueño votó con ella, se le dificultó la salida por la cantidad de nuevos admiradores… era una ‘rockstar’.
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Al final de las votaciones, cuando el tráfico se incrementó, no faltó el el agente de tránsito que con su vasito de cholado en mano, daba instrucciones a varios motociclistas y taxisttas que buscaban parquearse al pie del colegio INEM para dejar a personas que llegaban a última hora a votar.
Con ‘tumbao’ y ritmo y su cholado multicolor, les decía: “allí no mi rey, más adelante, por favor”. Y así pasó los últimos minutos hasta el cierre de las votaciones por el telón grisáceo de una tenue llovizna que acabó ese tramo de la carrera 5.
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