“La OPS está llamando a la digitalización de los datos en los sistemas de salud”, así de lo manifestó Sebastián García Saiso, director de Evidencia e Inteligencia para la Acción en Salud de la Organización Panamericana de la Salud, con un llamado claro y que no da espera para el organismo en aras de avanzar y fortalecer la Ruta Panamericana de la Salud Digital.
Una apuesta que, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrallo (BID), busca acelerar la transformación digital de los servicios de salud, fortalecer la atención primaria y cerrar brechas en acceso, mejorar el uso de datos en la toma de decisiones, además de mejorar la preparación ante futuras pandemias.
García Saiso habló con SEMANA en Sao Paulo, Brasil, al visibilizar la necesidad de que cada vez se optimicen más los procesos para “poner el sector salud realmente a la vanguardia en los procesos de transformación digital gubernamental que tienen décadas de estar ocurriendo en nuestros países”.
Sebastián García Saiso de la OPS habló con SEMANA sobre la necesidad de que cada vez se optimicen más los procesos en la salud y la digitalización. Foto: Medtronic. Foto: Medtronic
El director de Evidencia e Inteligencia de la OPS explicó los avances que se están generando en la región, pero también la preocupación de que “en cuanto a esa digitalización, en cuanto al tema de la base de datos, hay sistemas públicos que están en crisis”.
SEMANA: ¿Cómo está hoy la OPS ante el sistema de innovación y tecnología, que es uno de los retos más importantes en este momento para la región?
Sebastián García Saiso (S.G.S.): La Organización Panamericana de la Salud (OPS) es el organismo internacional especializado en salud más antiguo a nivel global, fue formado en 1902, y desde ese momento siempre ha tenido una misión clara en torno a la innovación en salud en buscar alternativas innovadoras a los problemas que determinan la salud en las poblaciones y en las comunidades hasta, por ejemplo, una agenda de innovación muy enfocada a las nuevas tecnologías y a generar el acceso necesario a estas nuevas tecnologías; ya sea vinculado a una agenda muy ambiciosa que tenemos de la eliminación de enfermedades, o para el control de las enfermedades no transmisibles.
Esta agenda vincula elementos claves desde tener los datos y la evidencia necesaria hasta poder tener una vinculación en los entornos regulatorios regionales, con la organización requerida, para crear estos espacios en donde confluya mejor la interacción entre lo públicos y lo privados para que se genere, finalmente, que todos recibamos mejores resultados de salud, con un entorno mejor definido y un acceso fortalecido a las tecnologías sanitarias para todos.
SEMANA: La OPS está llamando a la digitalización de los datos en los sistemas de salud. ¿Qué tanto ha progresado la región en eso? ¿Qué países se destacan?
S.G.S.: Ha habido una aceleración muy importante a raíz de la pandemia y las lecciones que se aprendieron en la necesidad de poner al sector salud realmente a la vanguardia en los procesos de transformación digital gubernamental que tienen décadas de estar ocurriendo en nuestros países.
Estos avances que vemos actualmente incluyen elementos básicos de esta transformación, como por ejemplo conectividad y acceso a esta conectividad en los entornos salud, la generación de bienes públicos digitales, como por ejemplo la identificación digital única, o elementos básicos de infraestructura compartida en los entornos digitales, en los ecosistemas, interoperabilidad como uno de los elementos también claves para poder hacer más con los datos que se generan dentro del entorno salud.
Todo esto vinculado a generar una nueva arquitectura de la salud pública. No solo pensar en procesos ya establecidos en un formato digital, sino realmente en una nueva arquitectura que nos permita hacer mejor uso de los datos existentes, pero también una mayor efectividad en qué hacen los conocimientos, cómo se toman las decisiones informadas por ellos.
Entonces, tenemos grandes ejemplos. Todos los países están viendo nuestra transformación digital como una prioridad, todos los países en la región de las Américas. Vemos esfuerzos muy claros, por ejemplo, en telesalud, en cómo vinculamos y generamos un acceso directo a servicios de salud en zonas en donde no tenemos acceso a servicios de telesalud. También un fortalecimiento en datos, en plataformas digitales para impulsar esa vigilancia epidemiológica o datos administrativos de acceso y utilización de servicios.
Países específicos que han reformado incluso aspectos legislativos para incluir esta transformación, como por ejemplo Brasil, Chile, Colombia. Vemos también esfuerzos importantes en infraestructura con inversiones significativas en conectividad, en plataformas y poner estos servicios no sólo disponibles para la gestión de los sistemas de salud, sino para que la ciudadanía, los usuarios de los sistemas de salud puedan tener un acceso permanente, un contacto permanente con los sistemas de salud.
Sebastián García Saizón, director de Evidencia e Inteligencia de la OPS, advierte que el desafío de la Ruta Panamericana de la Salud Digital no es exclusivamente tecnológico. Foto: Medtronic Foto: MEDTRONIC
SEMANA: Dentro de esa infraestructura nuestros países están presentando serios problemas en el tema de la salud. En cuanto a esa digitalización hay sistemas públicos que están en crisis. ¿Cómo ven eso desde la OPS? ¿Preocupa? ¿No preocupa? ¿Qué visión tienen ustedes de lo que está pasando?
S.G.S.: La región presenta retos significativos. Lo que se busca justamente es generar un entendimiento claro y después soluciones compartidas. Muchos de los retos que son también compartidos permiten un aprendizaje entre los países. Eso es lo que impulsamos en Colombia. Y este aprendizaje genera también las soluciones que pueden replicarse en diferentes entornos.
La transformación digital no es algo distinto. Se busca que este aprendizaje nos lleve a compartir estas mejores experiencias, estas buenas prácticas que ya se han establecido en otros entornos y poderlos aplicar en áreas de grandísima complejidad. Es decir, la fragmentación dentro de los sistemas de salud, también se refleja en la fragmentación que tenemos en los sistemas de información o en la aplicación justamente heterogénea de estas políticas de transformación en los entornos digitales. Qué busca la OPS: lograr este avance mucho más homogéneo, este aprendizaje compartido que nos permita a los países con un toro tener una ruta que establezca una direccionalidad y que cada país pueda avanzar en torno a sus contextos específicos.
El Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo, ha invertido ahora más de 1,2 billones de dólares en préstamos dirigidos justamente a esta transformación digital. Tenemos una iniciativa conjunta, la Junta Panamericana de Transformación Digital, la Carretera Panamericana para la Transformación de la Salud Digital, que implica justamente proveer a los países oportunidades para acelerar su propio proceso de transformación digital basados en esta visión regional.
SEMANA: En cuanto a la Ruta Panamericana de la Salud, ¿cómo se dio esa relación entre lo público y lo privado?
S.G.S.: Hay un gran movimiento de los roles que juegan tanto lo público como lo privado y fue parte justamente de esta intervención, en este foco, que hoy más que nunca se entiende que los espacios de transformación, los entornos educados, son espacios exclusivamente públicos.
Hay una necesidad justamente de crear este entorno compartido entre instituciones de ambos sectores y este entendimiento compartido es lo que logra entonces la Ruta Panamericana de la Salud Digital.
Hoy vemos el rol de los desarrolladores tecnológicos en el sector privado como un elemento clave para lograr lo que buscamos y lograr mejores resultados de salud, ya sea entorno a conectividad, desarrollo de aplicativos, desarrollo de dispositivos y por supuesto también en su implementación y después en su sostenibilidad.
SEMANA: Dentro de toda esta sistematización de los datos, ¿nos estamos enfermando más? Hay datos que nos están arrojando los sistemas de salud en cuanto a población con hipertensión, diabetes, temas coronarios, y un añadido, nos estamos envejeciendo. ¿Eso cómo le preocupa a la OPS cuando ya hay tasas de natalidad tan bajas en la región?
S.G.S.: La salud no es algo estático, la salud es algo que representa cambios acelerados en todo momento. En nuestra región desde hace ya unas décadas se está viviendo una muy acelerada transición autodemográfica. Es decir, tenemos población con mayor edad, tenemos una disminución de las tasas de natalidad y también una transición epidemiológica muchas veces asociadas a esta transición.
El cambio de patrón de un predominio de enfermedades transmisibles, principalmente agudas, como el componente principal de la carga de la enfermedad, aquello que nos causa discapacidad o muerte temprana, a una agenda que está principalmente determinada por las enfermedades no transmisibles supone un reto muy significativo para los sistemas de salud.
Es decir, cambiar el sistema de salud enfocado en una transición episódica, esporádica, en los contextos locales con las enfermedades transmisibles, a un contexto en el que se requiere un contacto permanente con las personas, con la comunidad, un abordaje distinto a aquello que determina también los procesos de salud. Todos estos determinantes también sociales y ambientales de la salud. Esta transición es en lo mismo, pero también tenemos cambios rápidos, como por ejemplo la pandemia… también estar preparados para que los sistemas sepan responder en forma rápida, contundente a retos emergentes de salud.
También no olvidar que si bien nuestra carga de enfermedad, nuestra agenda se mueve hacia temas de salud, principalmente de padecimientos no transmisibles como diabetes, hipertensión, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas, tenemos una agenda que no podemos olvidar, particularmente en poblaciones vulnerables, donde todavía requerimos esfuerzos muy importantes para lograr la eliminación de muchas enfermedades que han estado con nosotros desde hace muchísimo tiempo, son enfermedades transmisibles. Entonces, estas dos agendas son lo que permiten que tengamos una visión clara para lo que se requiere de estos sistemas de salud.
Los datos son una piedra básica, es decir, conocer estas necesidades, tener una buena capacidad de vigilancia, de prepararnos con la inteligencia a los retos y, por supuesto, también dar un seguimiento sobre el impacto que generamos en nuestra salud y la necesidad de monitorear para modificar o adecuar nuestras intervenciones.
SEMANA: Dentro de esas enfermedades que usted mencionaba transmisibles ¿tenemos que estar en alerta y preocuparnos de que haya vuelto otra vez el sarampión?
S.G.S.: En esta agenda no se puede bajar la guardia dentro de nuestras prioridades y la región de las Américas continúa siendo una agenda prioritaria. Debemos continuar los esfuerzos que nos ayudan a no solo mantener las coberturas, estamos hablando de mejorarlas y lograr que nuestras poblaciones estén realmente protegidas.
Y bueno, ahora el brote de sarampión que tenemos en el continente es justamente un llamado a no olvidar las prioridades que hemos logrado ya como grandes hitos. La región de las Américas ha logrado en dos ocasiones la certificación de estar libre de sarampión y se busca volver a lograr esta meta con todas las campañas que los países están impulsando en sus entornos educados.