Un informe preliminar de Naciones Unidas divulgado este viernes advierte que hay más de 10.000 colombianos reclutados en el extranjero para combatir en conflictos armados en el mundo, un fenómeno en expansión que ya se extiende por África, Europa y Oriente Medio, y que también tiene ramificaciones en redes de crimen organizado en América Latina.
Según el Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios, los connacionales han sido identificados en escenarios de guerra en países como la Ucrania, República Democrática del Congo, Rusia, Somalia, Sudán y Yemen. Al mismo tiempo, “son contratados para participar en operaciones de crimen organizado especialmente en México y Brasil, y ofrecen servicios de seguridad en Ecuador, Perú, Haití y otros países vecinos”, explicó Michelle Small, presidenta del Grupo.
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“El fenómeno de ir al extranjero a combatir o a apoyar operaciones de seguridad va en aumento y plantea diversos retos a las autoridades”, advirtió la experta durante la presentación del documento, que recoge las conclusiones preliminares de una misión oficial realizada en Colombia entre el 16 y este viernes 27 de marzo.
Combatientes 422.º Batallón de Fusileros de Ucrania donde hay muchos extranjeros. Foto:Getty
Durante la visita, la delegación tuvo reuniones en Bogotá, Cali y Medellín con entidades del Gobierno, la Fuerza Pública, organismos judiciales, empresas de seguridad privada, organizaciones sociales y familiares de colombianos reclutados. El objetivo, según el informe, fue analizar las tendencias emergentes del mercenarismo, el papel de las empresas de seguridad y su impacto en los derechos humanos.
El diagnóstico apunta a un fenómeno con raíces estructurales del contexto de conflicto interno que ha marcado el país.
Tras décadas de conflicto armado, Colombia cuenta con una amplia población con formación militar, incluidos exintegrantes de la Fuerza Pública y excombatientes de grupos armados que, al reincorporarse a la vida civil, enfrentan limitadas oportunidades laborales, señala el documento.
En ese contexto, la demanda internacional de personal con experiencia en seguridad ha ido en aumento durante la última década, en especial con los crecientes conflictos globales.
Muchos reclutamientos de colombianos se han llevado a cabo a través de Facebook, Instagram, Telegram, TikTok y WhatsApp (…) y entre los intermediarios de reclutamiento se encuentran empresas de seguridad privada, agencias de viajes, agencias de contratación y particulares
“En los últimos 11 años, en particular, se ha producido un aumento de la demanda mundial de personal colombiano para desempeñar funciones militares y de seguridad”, advierten los analistas, que señalan que “es probable que las tensiones geopolíticas en constante evolución y los conflictos armados en curso en todo el mundo aumenten la demanda”.
El informe señala que los incentivos económicos son un factor determinante. Muchos colombianos son atraídos por ofertas de entre 2.000 y 6.000 dólares mensuales (entre 7 y 22 millones de pesos colombianos), muy por encima del salario mínimo del país.
Sin embargo, la falta de regulación efectiva y la opacidad de estos contratos dificultan establecer con claridad cuándo se trata de empleo legítimo y cuándo de actividades vinculadas al mercenarismo.
Mercenarios colombianos arrestados en Rusia. Foto:RT y Sputnik
A esto se suma la proliferación de canales informales de reclutamiento.
“Muchos reclutamientos de colombianos se han llevado a cabo a través de Facebook, Instagram, Telegram, TikTok y WhatsApp (…) y entre los intermediarios de reclutamiento se encuentran empresas de seguridad privada, agencias de viajes, agencias de contratación y particulares”, alertó Small.
El informe advierte además sobre el aumento de casos de reclutamiento engañoso.
Según la experta, los colombianos son enviados a zonas de conflicto bajo falsas promesas y terminan combatiendo en condiciones que pueden constituir delitos de explotación laboral o incluso trata de personas. En muchos casos, explicó, los contratos son poco claros, están en idiomas que los connacionales no comprenden o solo se entregan una vez llegan al país de destino.
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Esta dinámica ha tenido consecuencias directas para cientos de familias en Colombia. Naciones Unidas documenta un creciente número de casos de muertes, desapariciones y dificultades para repatriar cuerpos, así como la formación de organizaciones de familiares que buscan a sus seres queridos.
“Las familias de los colombianos afectados que han fallecido o desaparecido en el campo de batalla tienen dificultades para obtener información, en particular en los casos de reclutamiento predatorio o engañoso”, señalan.
El fenómeno también plantea riesgos más amplios. El Grupo de Trabajo de la ONU advierte sobre la relación entre redes de reclutamiento y crimen organizado transnacional, así como sobre el uso de armas sin licencia y tecnologías avanzadas, como drones y herramientas de vigilancia, en operaciones de seguridad privada.
Javier Enrique López, mercenario colombiano en Ucrania. Foto:Redes Sociales
“El elevado número de empresas de seguridad privada no reguladas, las armas sin licencia y las tecnologías de alto nivel (…) plantean riesgos para los derechos humanos y la seguridad”, afirman. En ese sentido, insistieron en que la respuesta no puede limitarse al ámbito nacional.
“Abordar de manera eficaz el reclutamiento de mercenarios no es solo una cuestión nacional, sino que requiere cooperación a nivel regional y mundial”, subrayaron.
Aunque Colombia ha dado pasos recientes, como la firma del convenio internacional contra el mercenarismo por parte del presidente Gustavo Petro el pasado 17 de marzo, el informe advierte que persisten vacíos en la supervisión, dificultades para rastrear a los reclutadores y limitaciones institucionales para controlar un fenómeno que opera a través de redes transnacionales.
Las familias de los colombianos afectados que han fallecido o desaparecido en el campo de batalla tienen dificultades para obtener información, en particular en los casos de reclutamiento predatorio o engañoso
El Grupo de Trabajo concluirá su evaluación con un informe completo que será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en septiembre, en el que se espera detallar recomendaciones para contener una tendencia que, según advierten, podría seguir en aumento y las cifras podrían estar incluso por encima de las estimaciones.
Pablo Puentes Borges, mercenario colombiano capturado por Rusia. Foto:X
Santiago Andrés Venera Salazar – INTERNACIONAL – EL TIEMPO – X: @SantiagoVenera