Mateo, un niño de 8 años salió a jugar al patio de su casa en Sacramento, California, y encontró un llamativo objeto metálico. Lo llevó adentro, se lo mostró a su madre y juntos consultaron en Google qué podía ser. La respuesta los dejó atónitos y llamaron inmediatamente a las autoridades.
El domingo 5 de abril después del mediodía los agentes de la patrulla de la Oficina del Sheriff del Condado de Sacramento acudieron a la casa en la zona de Marconi Avenue.
Detectaron que se trataba de un posible explosivo y trajeron equipo especializado, al mismo tiempo que ordenaron la evacuación del vecindario como indica el protocolo de prevención ante este tipo de emergencias por materiales sospechosos.
Los vecinos esperaron frente a sus casas durante cuatro horas mientras el equipo de desactivación de explosivos del sheriff investigaba minuciosamente la escena.
Tras la confirmación de la amenaza por parte de los expertos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos llegó al lugar y confirmó que el objeto era un “mortero militar de 81 milímetros en funcionamiento”, tal como consignaron en el comunicado compartido en su cuenta de Facebook.
“Tengo miedo de que haya más bombas en nuestro patio”: Mirna Bermúdez, la madre de Mateo
El noticiero local ABC10 Northern California News mostró dónde fue hallado el objeto, y charló con las autoridades luego de que retiraran y destruyeron el mortero de forma segura, sin ningún herido durante el procedimiento.
El sargento Edward Igoe, del Departamento de Policía de Sacramento, declaró al medio que la munición descubierta en la vivienda data de 1953.
Un mortero militar de 81 mm se considera un arma de apoyo de infantería de peso medio, con carga por la boca, diseñado para fuego indirecto. Fueron ampliamente utilizados por casi todos los ejércitos durante la Segunda Guerra Mundial, destacando modelos como el M1 estadounidense.
“El mortero sin explotar era un riesgo severo, ya que tiene la capacidad de lanzar fragmentos a una distancia de 300 metros”, indicó Igoe.
El niño de 8 años también habló con los periodistas un día después del incidente y cuando le pidieron que describiera cómo era el objeto que encontró, les dijo: “Era como una botella llena de misiles”.
Su madre, Mirna Bermúdez, contó que se mudaron allí hace dos meses. “Mateo salió a jugar afuera, estaba excavando la tierra cuando encontró eso, tomé una foto y lo busqué en Google, donde descubrí que podría ser un explosivo”, relató.
“La verdad es que ahora mismo me preocupa que pueda haber más cerca de nuestra casa o en la de los vecinos. Los niños están asustados y tienen miedo de ir a jugar con la pelota al patio trasero”, contó.
Este tipo de episodios parece aislado, pero en febrero último ocurrió algo similar en el continente europeo. En una típica plaza infantil de Northumberland, Inglaterra, las familias quedaron horrorizadas cuando descubrieron que los niños habían estado jugando encima de 170 bombas que datan de la Segunda Guerra Mundial.
Un grupo de trabajadores que exploraba el parque para remodelarlo encontró más de un centenar de explosivos, según informó en un comunicado el consejo parroquial de la ciudad.
“Es increíble pensar que los niños estuvieron jugando con bombas. Fue una situación realmente difícil”, manifestó consternado el concejal de Wooler, Mark Mather, en diálogo con la BBC.
Luego se supo que en el predio donde se erige el parque funcionó un lugar de entrenamiento durante los tiempos bélicos. Las bombas de carga de 4,5 kg aproximadamente estaban ocultas en varios pozos junto con cartuchos de humo.
“Nunca pensé que como concejal parroquial tendría que lidiar con la desactivación de bombas”, indicó Mather, que para llevar tranquilidad a la ciudadanía explicó que las bombas son “de práctica”, es decir que no están activas, pero no dejan de ser material peligroso que requería de remoción inmediata.