El regreso de astronautas a las cercanías de la Luna con la misión Artemis II despertó interés por sus avances científicos como también por detalles que a simple vista, parecen contradictorios con la tecnología actual y uno de ellos: el uso de computadores que datan de una generación pasada.
Aunque en la vida cotidiana los dispositivos se renuevan cada pocos años, en el espacio pueden tener reglas diferentes. Detrás de esta decisión hay razones prácticas que explican por qué la Nasa ha optado por mantener equipos antiguos en lugar de migrar a los más modernos.
Equipos antiguos, pero confiables
Los astronautas que viajaron en la nave Orion spacecraft llevaron consigo dispositivos de la línea Microsoft Surface Pro adquiridos hace casi una década.
As the Artemis II astronauts prepare for today’s lunar flyby, they each take a moment to reflect on the legacy of the Apollo 8 mission. Onboard with them is an Apollo 8 patch that flew aboard the lunar-orbiting mission over fifty years ago. pic.twitter.com/uNEkuvoWOp
— NASA Artemis (@NASAArtemis) April 6, 2026
Aunque puedan parecer desactualizados, estos equipos ya habían demostrado su funcionamiento en entornos espaciales como la Estación Espacial Internacional.
El punto clave es la certificación
Antes de que cualquier aparato salga de la Tierra, debe superar pruebas exigentes como soportar vibraciones extremas durante el despegue, resistir cambios bruscos de temperatura y operar bajo radiación. Todo ese proceso toma años y requiere grandes inversiones.
Ante ello, reutilizar tecnología que ya ha sido validada resulta una decisión lógica: cambiar de equipo implicaría repetir todo ese proceso desde cero, con el riesgo adicional de que algo falle en condiciones donde no hay margen de error.
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Cambiar la tecnología no siempre es avanzar
Otro factor determinante tiene que ver con el software. Las aplicaciones que utilizan los astronautas fueron diseñadas específicamente para estos dispositivos y para sistemas basados en Microsoft Windows. Migrarlas a plataformas más recientes no es tan simple como actualizar un programa: implicaría rediseñar herramientas completas y someterlas nuevamente a pruebas.
Según Jason Hutt, estos equipos cumplen solo funciones de apoyo. Foto: NASA via Getty Images
Además, los equipos más modernos no siempre son ideales para el espacio profundo. Muchos dependen de conexiones constantes a internet o de servicios en la nube, algo inviable cuando la comunicación con la Tierra es limitada.
Desde la ingeniería, la lógica es clara: si algo funciona bien y ha sido probado, lo más seguro es mantenerlo. Así lo ha explicado Jason Hutt, gerente de integración de sistemas del programa Orión de la NASA, quien ha señalado que estos computadores no son críticos para el funcionamiento de la nave, sino herramientas de apoyo para la tripulación