Sunday, March 1, 2026
Home South America“Si el peronismo vuelve a construir representatividad, se le acaba el curro a La Cámpora”

“Si el peronismo vuelve a construir representatividad, se le acaba el curro a La Cámpora”

by admin7
0 comments


-Al romper con el interbloque Popular aseguraron que no se irían con Milei, pero el Gobierno los cuenta como aliados. ¿Usted y los otros dos integrantes de Convicción Federal son opositores o parte del conglomerado oficialista?

-Nosotros somos peronismo opositor dentro del Senado. No respondemos a Milei, no somos libertarios y de ninguna manera formamos parte del bloque de aliados que tiene Bullrich. Lo que sí sucede es que tenemos tres razones fundamentales por las cuales nos abrimos del interbloque Popular. Una es netamente parlamentaria: no estamos de acuerdo con dejar vacantes los lugares que le corresponden al peronismo. En diciembre la conducción del interbloque decidió no integrar las comisiones. En el debate de la reforma laboral no pudimos tener un dictamen de minoría para establecer una pauta de negociación razonable ni un proyecto ante la sociedad. La segunda razón es que creemos que tenemos que recuperar la representatividad del peronismo en su conjunto, no solamente de una parte, sino reflejar acá y en todos los ámbitos los intereses de las provincias y la discusión de una agenda que no esté cooptada por el pensamiento de Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Y la tercera, ya más partidaria, es que el peronismo se transformó en una lógica de amigo-enemigo, donde no podés hablar con nadie que esté en una diáspora distinta, ni siquiera con otros gobernadores ni otros senadores. Una lógica de obediencia debida o traición.

-¿El acuerdo por la vicepresidencia hasta qué punto implica un condicionamiento para acompañar al menos una parte de los proyectos del oficialismo?

-Ninguno. Ninguna decisión de mi vida política y mi carrera parlamentaria la he tomado por razones personales y condicionada. Nunca mis posicionamientos, y en este caso los de los senadores que represento dentro de Convicción Federal, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, por un cargo. Sería una simplificación total de las razones por las cuales tengo el honor de ser la vicepresidenta del Senado. El lugar estaba vacante, porque así como el interbloque Popular decidió no ocupar las comisiones también había decidido no ocupar la vicepresidencia. Nunca propuso a nadie. Tiene que ver con la coherencia de estas razones por las cuales abrimos el bloque.

-Formalmente Bullrich tiene una mesa de aliados. Yo no formo parte y Convicción Federal no forma parte de ese esquema ni de una mayoría automática que pueda detentar el oficialismo. Dentro del Senado tendrá 44 y tres aparte. El año pasado fuimos pioneros en la presentación de los proyectos de distribución del Impuesto a los Combustibles y los ATN. Defendimos a la universidad pública y al sistema sanitario. Vamos a seguir votando en contra de todas las cosas que este Gobierno trate de destruir. Por otro lado, sí hay una realidad y es el rol de las provincias. Sí representamos los intereses del federalismo real y de los gobernadores que hoy buscan la manera de sostenerse ante esta situación de extrema debilidad en la que ha quedado el peronismo en todos los ámbitos de negociación institucional.

-¿Ahí se genera una disyuntiva entre el posicionamiento opositor con un discurso crítico, como cuando usted plantea que el modelo económico del Gobierno destruye a la industria y al comercio, y las negociaciones de los gobernadores?

-No voy a hablar por los gobernadores, pero claramente ha cambiado la cultura política. La representación a través de partidos se ha roto hace más de diez años, esa lógica del bipartidismo, con lo cual estamos atravesando una transición institucional en el modo de tomar decisiones en las Cámaras. En realidad quienes estamos acá sobre todo representamos a las provincias y a quienes institucionalmente las representan, los gobernadores. Ante un Gobierno como el de Milei, que destruye, que limita, que corta todo, y una provincia desfinanciada, que tiene que sostener el sistema sanitario, pagar los sueldos, por ahí lo difícil es estar en ese rol y lograr un equilibrio, porque todas las decisiones son contextualizadas por una realidad política nacional, con un gobierno despótico y violento. Entonces quizás logremos desde el Senado poner un poco de racionalidad y sentido común en esas decisiones contextualizadas. Debimos votar un Presupuesto para que nuestros gobernadores puedan tener más poder de negociación ante un ministro de Economía como Toto Caputo, que los trata como si fueran empleados ante un sistema de desfinanciamiento total. En ese caso, la racionalidad indicaba que aunque yo no esté de acuerdo con el Presupuesto de Milei, debía votarlo porque si no mi provincia se hundía. Ante este monstruo, capaz que en el Senado podamos poner un poquito de límite.

-Los gobernadores se quejan por la quita de recursos por parte de Nación y a la vez algunos apoyan los proyectos del Gobierno. ¿No se trata de coincidencias en las miradas sino de necesidad, de un esquema en algún punto extorsivo?

-Hay una situación extorsiva hacia todos los gobernadores. Y hay una metodología de fuerza donde los gobernadores tienen hoy el agua al cuello. Capaz que alguna que otra provincia como Mendoza, Córdoba, Santa Fe o La Pampa, por su propia composición, tengan un poquito más de autonomía. Santiago del Estero, Neuquén por Vaca Muerta. Todos los demás gobernadores están con el agua al cuello. No les alcanza la plata y no es que no hicieron el ajuste o que malgastan. Hay una narrativa anti federal de este Gobierno y de muchos de los que lo defienden. Los gobiernos provinciales no tienen por qué financiar el arreglo de las rutas ni hacerse cargo del 100% del financiamiento de la educación. Nosotros le estamos financiando la narrativa a Milei de que es un fantástico y tiene superávit. Lo logra con el ahogo a las provincias sobre recursos que nos corresponden a todos. Si no hubiera sido por el FMI y el apoyo de Trump, ya se hubiera quedado sin plata para la timba y para ese invento de superávit fiscal. Hay que fortalecer el rol de los gobernadores desde el Senado. Hay un archipiélago de 13 senadores. Más que los radicales, que el PRO, la mitad de los libertarios. Si a esta estrategia se sumara el kirchnerismo estaríamos cerca de los 37.

-¿Este desprendimiento refleja que se trata de uno de los peores momentos del peronismo?

-El peor momento del peronismo fue cuando estaba en riesgo la vida de las personas y la libertad de pensamiento. En el principio de la vuelta de la democracia no encontrábamos cómo hablarle a la sociedad. Ahora estamos en ese punto de disociación porque en aquel momento, como en este, tuvimos dirigentes que conducían las decisiones nacionales que por generación, historia y experiencias se habían quedado diez años atrás. No lograban interpretar a una sociedad que se había transformado. Después de ese fracaso del 83, 85, vino la renovación peronista. Tenemos una dirigencia obsoleta que se aferra a la cuota de poder que le va quedando y no deja que surja un nuevo peronismo. El peronismo necesita recuperar el espíritu de vanguardia para interpretar las transformaciones sociales antes que cualquier otra fuerza política. El Partido Justicialista es un partido poder. Para ser un partido de poder tenés que representar mayorías y alimentarte de todas las minorías. ¿Qué le pasó al peronismo con el kirchnerismo? Alimentó a las minorías y esas minorías terminaron siendo refractarias con la construcción de un pensamiento común de mayorías que nos atraviesa. Ejemplos: el mundo del trabajo, el desarrollo económico, la integración regional, el federalismo. Y en nuestro último gobierno, en vez de plantear la puja de distribución de riqueza entre los que más y menos tienen desarrollando la clase media productiva, pymes y demás, terminamos con la disputa económica en la mesa familiar peronista del domingo. En la mesa de los trabajadores estaba un empleado público que ganaba $700.000 al día de hoy, uno privado de cualquier rubro con $1.200.000 y un vulnerable o, como les decimos, los planeros. La economía del sector más vulnerable que nosotros protegimos tenía la misma capacidad de gasto que el resto. O sea, terminamos sin representar a nuestros votantes ni siquiera en la cuestión económica. Están en crisis nuestros tres ejes: la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.

-Habla de una dirigencia obsoleta, se entiende que está cuestionando a Cristina Kirchner, pero ¿quiénes son los que deberían dar un paso al costado para una renovación del peronismo?

-Cristina Kirchner es parte del problema. Ahora, no podemos tampoco usarla de excusa. Sería bastante hipócrita. Una persona que está presa injustamente, con un acoso judicial, lamentablemente entornada por la organización del hijo, termina en una situación de debilidad importante. Cristina creyó que haciéndose de la presidencia del PJ podría fortalecerse ante este escenario. Si quería que todo el peronismo la proteja, no tenía que cerrarse con una mesa de obsecuentes. La Cámpora es lo peor que le pasó al Justicialismo. A mí me putean por Twitter. Yo no soy una traidora. A mí el camporismo no me va a medir el peronismo en sangre. El problema son los que saben que si el peronismo se reconstruye, si realmente vuelve a construir representatividad, se le acaba el curro a La Cámpora, por más que la tengan a Cristina.

-Volviendo al Senado, ¿puede haber una confluencia entre los 47 que están por afuera del interbloque Popular para intentar llegar a los dos tercios y designar a miembros de la Corte y al Procurador, sin el resto del peronismo?

-Sí, porque en mi caso se engloba en esas decisiones institucionales donde es necesario cubrir los jueces de la Corte, porque no podemos estar con uno de los poderes más importantes del Estado, con tres jueces. Cubrir la Procuraduría. Nosotros fuimos Gobierno y no fuimos capaces de poner el Procurador. Y fundamentalmente porque hay más de 300 vacantes de jueces federales. En Jujuy está funcionando un solo juzgado federal. Una provincia limítrofe, con narcotráfico. La discusión tiene que ser completa.

-¿Mantiene aspiraciones de ser gobernadora de Jujuy?

-No está en mis planes por el momento.

-A nivel nacional, ¿qué perspectivas cree que tiene el peronismo para 2027?

-El peronismo tiene altas posibilidades de recuperarse. No logramos reflejar en gran parte de la sociedad que hay una expectativa de poder, pero la mitad no está de acuerdo con Milei. Entonces alguien tiene que representar a quienes están cerrando sus empresas, perdiendo el trabajo, el sueldo no les alcanza para nada, están totalmente endeudados y no pueden tener una calidad de vida mínima. La crisis de representación del peronismo se puede resolver si hubiera voluntad, grandeza, generosidad e inteligencia. La mitad de los argentinos no votaría a Milei, el problema es que tampoco nos votaría a los peronistas. Si nosotros tapamos esa realidad, por más que le vaya mal a Milei… que le va a ir mal, porque claramente el modelo económico es un desastre: está destrozando la industria y el comercio porque no hay consumo y hay una recesión espantosa. En algún momento el versito de la inflación también se le va a terminar. Quizá durante este 2026 sea el momento en el cual podamos dar esta batalla cultural interna y reconstruir nuestro vínculo con la sociedad.

Los encuentros con Cristina Kirchner y el enojo con Máximo

Presidenta del bloque Convicción Federal, desprendido del interbloque Popular e integrado también por el catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza, Carolina Moises distingue las disputas partidarias con impacto en las definiciones electorales en Jujuy de las discusiones y diferencias parlamentarias previas a la ruptura, aunque algunos protagonistas coinciden en ambas disputas y las tensiones se cruzan. Dos encuentros con Cristina Kirchner que según la senadora podían haber alumbrado otro panorama aceleraron los enconos y la pelea hasta la confirmación del quiebre.

“La vi en diciembre del 24 y en febrero del 25. Le traje un plan para Jujuy, le dije que quería ser gobernadora en el 27 y le garantizaba tres condiciones: que su chica de La Cámpora iba a tener un rol protagónico y le ofrecía una presidencia rotatoria. Me comprometía a convocar a todos los sectores del peronismo, que como a nivel nacional fueron siendo expulsados, y a armar el frente más fuerte posible en la elección de mayo del 25. Lo único que le pedía era que confiara en mí, que me diera la presidencia del partido en Jujuy”, cuenta su plan fallido de hace poco más de un año. La “chica de La Cámpora” es la ex diputada nacional Leila Chaher, a la que había derrotado en las PASO para senadores de 2023 y con quien discutía la conducción del PJ provincial.

“No me la dio, sin ninguna explicación. Solamente me dijo que no podía. Y cuando un dirigente del tenor de Cristina Kirchner te dice no puedo y no te da una hora de argumentación política es porque el hijo no dejó que lo hiciera. La Cámpora, en su debilidad, porque no tiene anclaje electoral en ningún lugar del interior, pretende decirle al resto del peronismo qué hacer. ¿Y me tiene que decir a mí, senadora de la Nación, lo que tengo que hacer con Jujuy?”, desafía.

Luego escalaron las diferencias con su voto a favor del Presupuesto y la suspensión de su afiliación en el PJ provincial, por parte del PJ nacional. “Yo no le tengo miedo a La Cámpora, a mí no me domina el pensamiento único de nadie. Y me voy a terminar quedando con el Partido Justicialista de Jujuy, porque todo lo que hicieron está mal jurídicamente”, no retrocede en la confrontación. El duelo se replicó en redes sociales y en algunos casos con pases de factura cara a cara con senadores cercanos a la ex presidenta.

“Me apasiono, siento que estamos construyendo un manifiesto peronista acá”, se entusiasma al argumentar su posición en el enfrentamiento con La Cámpora. “Lo que yo digo no transmite el pensamiento de una senadora. Esto es el pensamiento colectivo del del peronismo, que lamentablemente hoy no se puede expresar, pero que se va a ir construyendo de a poco, superando el miedo a la conducción y el método de obstrucción. A través de la ruptura, porque no hay forma de que no se rompa”.

-Si Cristina respaldaba su plan, ¿la ruptura del bloque se hubiera concretado?

-No sacaría una conclusión tan de causa y efecto. Nunca puse el interés personal por un cargo por encima de mi responsabilidad institucional. El bloque se rompe por todas las otras razones que explicamos. Mi vínculo con el Partido Justicialista se rompe por esta última respuesta que está contextualizada en la crisis que tiene el partido.

Nació el 5 de marzo de 1975 en San Pedro, Jujuy. Es politóloga, recibida en la Universidad de Belgrano. Fue diputada nacional desde 2005 a 2009 y desde 2017 a 2023, año en que fue electa senadora nacional. Desde el lunes preside el bloque Convicción Federal, ya separado del interbloque Popular, y al día siguiente juró como vicepresidenta del Senado. También fue presidenta de la Juventud Peronista, concejala de San Pedro, legisladora provincial y Secretaria de Integración Regional y Relaciones Internacionales en la gobernación de Eduardo Fellner. Es hija de Julio Moisés, cuatro veces intendente de San Pedro, legislador provincial y diputado nacional. Tiene una hija.

Un proyecto: Ley de Biocombustibles.

Un desafío: que el peronismo se renueve.

Un sueño: unir a los jujeños.

Un líder: Perón y Evita, no puedo elegir.

Una sociedad que admire: la nuestra, con todos sus contrastes.

Un recuerdo: cuando recorrí el Camino del Inca en la Puna jujeña.

Un libro: Seda, de Alessandro Baricco.

Una película: Interestelar.

Una serie: Stranger Things.



Source link

You may also like

Leave a Comment