Independiente Rivadavia va camino a dejar de ser una revelación para confirmarse en una confirmación. Viene de dar el golpe el año pasado al ganar la Copa Argentina, venciendo a Argentinos Juniors, el rival de este sábado en Mendoza, pero además marcha primero en la Zona B del torneo Apertura 2026 y arrancó con el pie derecho una participación histórica en la Copa Libertadores, ganándole a 1-0 a Bolívar, de Bolivia, por el Grupo C. xxxxx. confirmó su liderazgo en la tabla anual de 2026, la que a fin de año entrega un título también.
Alfredo Berti, el arquitecto del equipo, vive a metros de la cancha. Llega al estadio con el micro de los jugadores porque el plantel se concentra previo a cada partido, pero se vuelve caminando a la casa. Hace años que el exmediocampista es DT, pero ahora vive su mejor momento. Incluso, más allá de armar un equipo que tiene un estilo de juego definido y que sus futbolistas ofrecen una idea clara para atacar y defender, trascendió que motiva al plantel de una manera especial.
“Para motivar a los jugadores en la Copa Argentina que ganamos, entró al vestuario a los gritos y dijo: ‘Somos los Peaky Blinders’ (una serie sobre una banda criminal de finales del siglo XIX en Inglaterra). Y se puso la boina. A partir de ahí los futbolistas compraron el discurso del entrenador”, reconoció Daniel Vila, presidente del club mendocino en la semana, en declaraciones a Radio La Red. La arenga fue un plus dentro de una estructura consolidada, que se gestó en el ascenso y parece no tener techo. Tras dar la vuelta olímpica en 2025, el grupo no se relajó: todo lo contrario. Berti dirige con jogging y botines, pero siempre tiene a mano una boina.
El partido con Argentinos de este sábado fue la confirmación de un conjunto que no resigna el protagonismo, por más que por momentos se hace fuerte jugando de contraataque. Berti aplicó la rotación con seis cambios para administrar cargas con la mira en la doble competencia. Por eso no sorprendió ver a Sebastián Villa, una de las figuras, en el banco, lo mismo que Alex Arce, Sheyko Studer y José Florentín.
El golpe lo dio a los ocho minutos, con una “fórmula” que repite (los centros) y la asistencia de uno de los mejores, Matías Fernández, para el ingreso por el segundo palo de Juan Manuel Elordi, que apareció a la carrera por el segundo palo y desniveló. La acción fue de un lado para el otro, con posesión y 13 pases antes de la definición del lateral izquierdo.
Matías Fernández es un delantero gambeteador que, para convivir con Villa, supo readaptarse a volante ofensivo en línea de 3 cuando Berti elegía el sistema 5-3-2 y como mediocampista externo cuando utiliza ahora el 4-4-2. Fernández tiene movilimientos que hacen acordar a Diego Latorre, con gambetas, giros que sorprenden a sus marcadores, asistencias y llegadas al gol. Y genera amonestaciones en el rival, ya sea porque lo bajan con infracciones o con agunas provocaciones que generan reacciones en los adversarios como la de esta fecha: en un mismo minuto hizo amonestar a dos jugadores: Riquelme (lo empujó para sacarlo de la jugada) y el arquero Cortés (por seguir protestándole al juez).
Y la priimera polémica fue a los 16 minutos por la expulsión de Hernán López Muñoz, que fue con la plancha alta y le dio con los tapones en la cabeza al capitán Leonard Costa, que le produjo un corte y que no pudo seguir por la orden del médico del plantel. Todo se generó con un centro desde la derecha, el 23 siempre miró la pelota pero le dio en la cabeza a Costa: más allá de que el zurdo no tuvo intención, estuvo bien expulsado por Darío Herrera (uno de los tres árbitros mundialistas), que en principio había mostrado la tarjeta amarilla y luego le sacó la roja sin necesidad de revisar la jugada en el VAR pero por alguna comunicación entre los propios jueces. Iván Villalba reemplazó a Costa.
Sólo cuatro minutos después, el juez amonetó a Federico Fattori por una acción similar, pero en este caso en la cabeza de Leonel Bucca: el volante central le dio con los tapones en la nuca. “Andá a revisarla”, le gritó Berti al cuarto árbitro. Si no hubiese expulsado antes Herrera a López Muñoz, quizás el color de la tarjeta que vio Fattori hubiera sido diferente. Y de ese tiro libre llegó el 2-0 de Independiente Rivadavia, luego de la pegada de Atencio y el cabezazo de Bucca (al que había agredido Fattori), que se metió cerca del ángulo superior izquierdo del arquero Cortés, que tuvo una reacción fallida. La jugada se revisó, pero Bucca estaba habilitado por Godoy.
Argentinos intentó mantener el plan de juego con salidas desde el fondo y la pelota al piso, pero necesitaba hacer el partido mental, estar más enfocado en el equilibrio emocional para no cometer errores que le hipotequen las chances de llevarse algún punto.
A falta de un minuto para el cierre de la primera etapa, Morales encontraba el descuento con una mediavuelta, pero estaba en posición adelantada cuando recibió el pase de Viveros, bien sancionada por Federico Cano, el línea número 2. Pero en los ocho minutos adicionados por el árbitro, Sebastián Prieto se proyectó por la izquierda y metió un violento zurdazo que venció las manos de Bolcato.
Para sumarle particularidades al encuentro, en el inicio del segundo tiempo se escuchó a las trompetas desde la tribuna popular local tocando la música de la película “El Padrino”. Y para confirmar todo lo dicho por Matías Fernández, el delantero casi hace un golazo: tras gambetear a dos futbolistas dentro del área, remató a colocar al ángulo superior izquierdo del arquero y el balón fue salvado en la línea por Riquelme.
Pero Independiente Rivadavia retomó el control con todo. Y tras otra participación de Matías Fernández, Elordi metió el centro (otra vez la fórmula de los centros) desde la izquierda al primer palo y Alejo Osella convirtió de cabeza el 3-1.
Para ponerle más picante al partido, Iván Morales volvía a descontar de mediavuelta luego de un anticipo ofensivo de Fattori y tras una falla en la salida del local, pero el VAR tuvo que trabajar para trazar líneas y demostrar que el 9 estaba en posición adelantada. Más allá del enojo de Nico Diez, entrenador visitante, fue correcta la sanción arbitral.
¿Más curiosidades? ¡Fattori tuvo que salir porque se quedó sin botines! En una acción dividida cerca del área visitante, Bucca le rompió el botín derecho con el roce en la disputa de la pelota, pero el volante central, tras estar unos segundos afuera, buscando en el banco de Argentinos, dijo incrédulamente: “No tengo botín”. Terminó siendo reemplazado… por Lucas Gómez.
Para intentar no sufrir más sobresaltos, Berti dispuso el ingreso de Sebastián Villa, que contó con un par de situaciones de gol. De todas formas, el sistema colectivo de Independiente Rivadavia siguió potenciando las bandas y las definiciones cruzadas, atacando por un lado para definir por el lado opuesto.
Independiente Rivadavia sigue subiendo escalones como equipo y también en las tablas: la de la Zona B, la anual. “Se disfruta jugar en este equipo”, dijo Bucca tras el partido. Los hinchas leprosos, también.